Desvelos Nocturnos

martes, diciembre 13, 2016 Vanesa Sanmartín 0 Comments




Tenías otoño en la mirada. Primavera en  la sonrisa. Invierno en la piel. Sólo fue necesario menos tiempo del que dura un suspiro, para que  tu mirada, tu sonrisa y tu piel se tatuaran a fuego en mis retinas. Sin darme cuenta comencé a entremezclarte por las letras de mis versos. Tu esencia brotaba de mi pluma con la misma intensidad con que los arroyos estallan al llegar la primavera.

Tardé un poco más en reconocer que, con sólo oír pronunciar tu nombre, un torbellino se gestaba en mi pecho y se expandía veloz como un relámpago en mi interior. Me negaba a admitirlo, pero así era. Y cuanto más me resistía a esa extraña sensación, mas fuerte se volvía.
Ese torbellino, no tardó en convertirse en un huracán que hacía que mi aliento temblase si te tenía a pocos palmos de distancia. Sólo con percibir unos acordes de la esencia de tu perfume, yo, ya no era yo.

Hasta que un día me hablaste. Y lo que comenzó con una pregunta esporádica se fue extendiendo en el tiempo hasta que el ocaso casi llegó a alcanzarnos. Ese día hubo un mágico instante en el que me sentí tan pequeña a tu lado... y a la vez tan grande... y entonces supe que ya no había marcha atrás, porque tu nombre se acababa de  tatuar en mi corazón.

Un tiempo y unas pocas conversaciones más tarde, descubrí que yo también te removía un poco por dentro, y en ese momento me convertí en un volcán que estalló en una erupción de felicidad, euforia, inseguridad y miedo a partes iguales.

Comenzamos a pasear los jueves siempre por aquel parque que había entrecruzado nuestras vidas. Nuestro parque ya para siempre. Sin rumbo fijo. Sin destino aparente. Hasta que las suelas de nuestros zapatos llegaron a fundirse con la caliza de sus callejas. Caminábamos con paso tímido, y en cada encuentro un poco más cerca el uno del otro. Hasta que en una ocasión, nuestras manos se rozaron, y, desde entonces, se buscaban como imanes en el inicio de cada recorrido.

A la par que se iban gestando las flores de los arbustos que, cada semana, contemplaban expectantes nuestro paso, comenzaba a construirse entre nuestros corazones el firme esqueleto de lo que algunos llaman amor.

Esas tardes de paseo se fueron alternando con proyecciones de cine. Siempre elegíamos los mismos asientos. Para mí la película era lo de menos si la veía contigo. En esas últimas butacas del señorial cine del centro comercial saboreé por primera vez tus labios. Nunca te confesé que superaron todas mis expectativas. Y jamás olvidaré la manada de caballos salvajes que galopaba en mi pecho cuando sentí su roce aterciopelado.

Los estrenos de la semana dieron paso a sesiones de “peli”, sofá y manta, que desataron confidencias y complicidades. Y tus manos se dejaron llevar por las risas desabrochando mi vestido, y las mías vencieron mis inseguridades despojándote lentamente de tu camiseta.  Así, entre el néctar de tu piel y del fuego de tus manos, descubrí que tenías verano en el cuerpo. Y los resquicios del hielo que durante mucho tiempo me había servido de coraza, esa noche terminaron de derretirse por completo.

Entonces, cuando parecía que por fin la felicidad me había tocado con su varita mágica, descubrimos que la enfermedad sobrevolaba mi cuerpo y mis entrañas con sus alas tétricas y amenazantes. Fueron días duros. Pasaste horas secando mis lágrimas contenidas, acariciando mi mano a la vera de mi lecho, alimentando mis fuerzas para seguir luchando. Y todo eso me ayudó a seguir adelante, a pelear como una leona, a ganar la batalla.

Y en esta noche en vela me he puesto a recordar nuestra historia, mientras tú duermes, ajeno, a mi lado y el “tic-tac” de las manecillas del reloj se va amoldando al ritmo de  los trazos de mi pluma. No puedo evitar quedarme hipnotizada mientras te observo dormido, a la par que un tímido rayo de luna acaricia celoso el azabache de tu pelo. Y me da por pensar si, cuando ese azabache se torne nieve, y las llanuras de mi cuerpo se transformen en dunas, tú me querrás aún.

Ahora acabas de despertarte, me sonríes al verme escribir como siempre a estas horas intempestivas. Bromeas con que voy a conseguir que sientas celos de la noche porque me inspira más que tú; y me dices que me duerma, que ya es tarde. Te digo que sólo dos frases más, antes de guardar mi libreta y dejarme arropar por tus brazos y por el aroma de tu piel. 

Y mañana dejaré esta carta sobre tu almohada, para que cuando te vayas a dormir, y yo ya esté rendida entre los arrulladores brazos de Morfeo, sepas que es la noche la que tiene celos de ti, porque la luz que tú desprendes hace que no exista la oscuridad para mí. Y para que sepas también que tras el amanecer o tras el ocaso, dormida o despierta, siempre estoy pensando en ti.

Carta que forma parte de la antología benéfica de cartas de amor "Lo que a Cupido nunca conté" a favor de la asociación DEBRA,

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Extractos de Poesía... eres tú

lunes, diciembre 12, 2016 Vanesa Sanmartín 2 Comments



Os dejo en esta entrada un trocito de cada uno de los poemas que componen el micro-poemario "Poesía... eres tú". Espero que os gusten.

PARA QUE LOS LEAS CON TUS OJOS GRISES...
Para que los leas con tus ojos grises,
y vuelen raudos a tu corazón
arropándolo con su dulce beso
todos mis versos son.


PASABA ARROLLADORA EN SU HERMOSURA...
Pasaba arrolladora en su hermosura
y el alma me arranqué
para que siga su estela danzante
por donde quiera que viaje su ser.


CUANDO EN LA NOCHE TE ENVUELVEN...
Cuando en la noche te envuelven
dulces notas de silencio
y Morfeo con sus alas
se acomoda entre tu pecho,
¡quien pudiera con su abrigo
abrazar tu cuerpo etéreo...


CENDAL FLOTANTE DE LEVE BRUMA...
Cendal flotante de leve bruma
brisa trenzada de luz de luna
un melodioso
canto de gozo
las delicadas notas de tul
de mi laúd.


TU PUPILA ES AZUL...
Tu pupila es azul, y cuando ríes,
el brillo que desprende se asemeja
a la luna que reina con su calma
las infinitas estrellas.


NO DORMÍA, VAGABA EN ESE LIMBO...
No dormía, vagaba en ese limbo
enredado en el mundo de los sueños
donde realidad y ficción traspasan
las barreras del miedo.


YO SOY EL RAYO, LA DULCE BRISA...
Yo soy el rayo, la dulce brisa
la niebla errante que te acaricia
cadencia quieta que tu oído embriaga
lluvia que resbala por tu mirada.


VOLVERÁN LAS OSCURAS GOLONDRINAS...
Volverán las oscuras golondrinas,
nuestras siluetas a sobrevolar
y a través de celosías y ventanales
nuestra dicha verán,


SI AL MECER LAS AZULES CAMPANILLAS...
Si al mecer las azules campanillas
de tu balcón,
sientes que te acuna lento
tierna canción,
es porque acurrucada entre sus notas
me duermo yo.


¿NO HAS SENTIDO EN LA NOCHE...
¿No has sentido en la noche,
cuando duerme la aurora
que se enciende en tu pecho una llama
que calienta tu cuerpo y tu alcoba?


DESPIERTA TIEMBLO AL MIRARTE...
Despierta, tiemblo al mirarte,
si duermo, sueño perderme
entre tus negras pestañas
como copos por la nieve.


OLAS GIGANTES QUE OS ROMPÉIS BRAMANDO...
Olas gigantes que os rompéis bramando
entre los huecos de las férreas rocas
romped, por Dios, la pena que me abruma
y mi esperanza rota.


LAS ONDAS TIENEN VAGA ARMONÍA...
Las ondas tienen vaga armonía,
tiernos pétalos la flor
en tu mirada hay poesía,
la melodía
que al corazón
llega veloz.


HOY COMO AYER, MAÑANA COMO HOY..
Hoy, como ayer, mañana como hoy,
y ¡siempre igual!
caminamos al son de sus inviernos
sin vacilar.
Seguimos la senda de sus mentiras
que al juicio dan dolor,
y nos vamos transformando en muñecos
sin alma o corazón.


¡CUÁNTAS VECES, AL PIE DE LAS MUSGOSAS...
¡Cuántas veces, al pie de las musgosas
paredes que la guardan,
conté las hiedras que entre los albores
adornan tu ventana!


POESÍA... ERES TÚ
.........................
Poesía... eres tú, aunque no lo creas
y aunque el resto del mundo se halle ajeno,
porque aunque solamente yo lo entienda,
poesía, cuando te miro, es lo que veo.

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Os presento mi primer poemario: Poesía... eres tú

martes, noviembre 29, 2016 Vanesa Sanmartín 0 Comments





Sinopsis


En este poemario encontrarás un trocito de Bécquer, un trocito de mí y también un trocito de ti.
Porque “Poesía... eres tú” es Bécquer, y su esencia se ha colado entre estos versos.
Porque “Poesía... eres tú” es la frase que mejor resume el contenido de estas páginas.
Y porque todos, siempre, somos poesía para alguien, así que también “Poesía... eres tú”


Así se creó "Poesía... eres tú" (Prólogo)

Todo empezó con uno de esos muchos juegos de escritura creativa que todo aspirante a  poeta o escritor ha utilizado alguna vez. Dicho juego consistía en crear un poema a partir de la primera frase de otro ya existente. 

Desde el primer momento tuve claro el poeta que elegiría: Gustavo Adolfo Bécquer. Mi memoria no alcanza a recordar el primer instante en el que me sentí atraída por sus versos, pero desde siempre recuerdo su obra “Rimas y Leyendas” en mi estantería. 
Es para mí “El Poeta” (con mayúsculas). El que lo expresa todo de una forma aparentemente sencilla, aunque luego resulte imposible de reproducir. El que pinta los sentimientos como nadie. 

Decidí complicarme un poco más la vida, y mantener, en la medida de lo posible, la rima de los versos originales. Y así nació mi versión de “Pasaba arrolladora en su hermosura...”

Entonces descubrí que mi “Muso” me acompañaba cuando me llegó la idea de hacer este poemario, de reunir en un libro una versión de parte de sus rimas, unas más conocidas, otras un poco menos. 
        Así, fueron surgiendo estos dieciséis poemas, que abarcan “Poesía.. eres tú”, aunque bien hubiese podido llamarse “Quince poemas becquerianos y una canción improvisada”.

Elegí este título porque para mí esta es la frase más significativa de Bécquer. También, porque creo que no se puede decir tanto con tan pocas palabras.
Y, además,  porque todos en algún momento somos poesía para alguien, así que nunca dudes que “Poesía... eres tú”


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En poemas como este

lunes, noviembre 14, 2016 Vanesa Sanmartín 0 Comments





En poemas como este
quedan sueños encerrados,
y amores dormidos
esperando ser despertados
por el beso del príncipe valiente
o del cobarde que nunca se atrevió
a buscar el significado
de la palabra “amor”.

En poemas como este
caen el llanto tibio
de los amantes locos
secretos o heridos,
y los eternos suspiros
que se ahogaron en las aguas
de los sueños prohibidos
que se quedan en la nada.

En poemas como este
suenan las risas
de los recuerdos eternos
que trae la brisa
y sean momentos felices,
cuerdos o locos
por muchos que hayan sido
saben a poco.


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Versionando a Becquer

viernes, septiembre 09, 2016 Vanesa Sanmartín 0 Comments





Pasaba arrolladora en su hermosura
y el alma me arranqué
para que siga su estela danzante
por donde quiera que viaje su ser.

Como una roca me quedé sin alma,
vacío, y sin poder
rozar su tenue rostro con mi mano
y decirle cuan hermosa es.

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Ausencia

viernes, agosto 05, 2016 Vanesa Sanmartín 4 Comments




Los recovecos de tu boca ardiente
embrujan como cantos de sirena
mis labios que se funden como arena
si tu nombre se cruza por mi mente.

Maldigo a gritos tu presencia ausente
que sin pedir permiso me envenena
mientras tu imagen volátil encadena
las alas que liberan mi presente.

Puse todo mi empeño en desterrar
tus recuerdos, pero solo conseguí
el son de mis latidos marchitar.

Y cuando al viento preguntes por mí
responderá con cadente sollozar
y sabrás que por tu ausencia me morí.

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Reflejo

jueves, junio 30, 2016 Vanesa Sanmartín 0 Comments





Me miro en el espejo
y no reconozco mi reflejo
sólo veo un corazón roto
y un resquicio añejo
de lo que un día fui.

Un alma apuñalada
por las lanzas afiladas
de este mundo loco
con heridas que desangran
lágrimas carmesí.

Una sombra sin cuerpo,
unos ojos sin dueño,
un ser sin rostro
y unos labios temerosos
que no saben sonreir.

Y camino a tientas
por el túnel sombrío
de esperanza vacío,
en el que brilla a lo lejos
el que un día fue mi reflejo.

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Susurros

lunes, junio 13, 2016 Vanesa Sanmartín 0 Comments



Cierro los ojos y su voz me susurra una y otra vez esa maldita palabra. No tardó mucho en conseguir que se disolviese en mi cerebro y tomase su control por completo. Intento resistirme sin éxito alguno. Mis manos comienzan a moverse solas. Me siento como fuera de mi cuerpo. Contemplo perpleja como lo rodean y van tomando su forma . A medida que se funden con él, mi respiración se agita a una velocidad vertiginosa.
De pronto tomo de nuevo el control, pero ya es tarde. Ya no siento la sangre palpitar bajo mis dedos. Los abro con espanto y por ultima vez oigo susurrar esa maldita palabra: "Mátalo"



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Cierro los ojos

lunes, junio 13, 2016 Vanesa Sanmartín 0 Comments



Cierro los ojos
Y su voz me susurra
Cálida, sugerente
Etérea y frágil.
Y con su eco volátil
Hipnotiza mi oído,
Mi piel, mi alma,
mis sentidos.



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Faltas TÚ

viernes, mayo 27, 2016 Vanesa Sanmartín 0 Comments






Falta alma,
falta vida,
y las palabras que esquivan
la tristeza y él dolor.

Me faltan noches de insomnio
y sonrisas sin motivo
me falta el abrazo amigo
que me llena de calor.

falta aire,
falta luz,
falta todo,
.... Faltas TÚ

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Corazones Rotos

miércoles, abril 06, 2016 Vanesa Sanmartín 0 Comments





¡Cuántos corazones rotos
que unen sus trozos
con cinta de embalar
sueñan con encontrar otro corazón roto
reparado con la misma cinta
para que cuando se abracen
se peguen tan fuerte
que ya nunca más puedan separarse
ni volver a romperse!

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Soñar

lunes, enero 18, 2016 Vanesa Sanmartín 0 Comments




Dormir para soñar,
Soñar para vivir ... 
Lo no vivido.


Pisar tierras lejanas,
Crear historias imposibles,
Rozar pieles prohibidas.


Y al despertar
Solo desear volver a dormir



Para poder soñar.

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La última Navidad

jueves, enero 07, 2016 Vanesa Sanmartín 0 Comments




El centenario reloj de la catedral acababa de cantar las doce con su voz añeja y desganada. Una silueta avanzaba vacilante en medio de una densa nube de copos de nieve, que descendían en un baile caótico e hipnotizante. Sus pisadas crepitantes retumbaban en el parduzco silencio de la noche con una melodía cada vez más arrítmica. Y, a su paso, el espeso manto blanco que abrigaba las calles se teñía de un color granate intenso.

            Los copos de nieve abofeteaban con furia su rostro y las intensas huellas del tiempo que lo surcaban. Sus movimientos se asemejaban al intento inútil de desplazar un objeto que duplica la capacidad de nuestra fortaleza. La energía se evaporaba de su cuerpo a cada centímetro que avanzaba.

            No tardó mucho en caer rendido en medio de aquella calle tenue y solitaria, bajo las mismas luces de Navidad que habían sido testigos de sus sueños y juegos de niño y que también presenciarían su último aliento.

            Agonizante, huérfano de fuerzas, vacío de esperanzas aguardaba a que todo terminara. A la par, los mismos copos de nieve que momentos antes le abofeteaban con fuerza, arropaban delicadamente su cuerpo frío, casi inerte, cuyo único resquicio de calor era la sangre que brotaba de su costado y que al fundirse con la nieve tomaba la forma de pequeños rubíes escarchados.

             Una lágrima resbaló por su mejilla llevando en su interior retazos de la soledad y el dolor que anidaban en su alma. Sabía que iba a morir y se sentía preparado. Nunca hubiese imaginado que su final estaría escrito de esta manera. Aunque ya no pensaba con claridad, intentó revivir en su mente algún momento feliz para marcharse con algo de paz, pero se dio cuenta de que los pocos que tenía eran demasiado lejanos como para recordarlos.  Así que cerró los ojos y esperó su final.

            Sus pulmones estaban a punto de darse por vencidos, cuando una potente y reconfortante sensación de calor surgió de forma inesperada de la herida de su costado y fue invadiendo todo su cuerpo célula a célula. Entreabrió los ojos y, en medio del resplandor que golpeó con intensidad su retina, apareció el rostro más hermoso que jamás hubiese imaginado. Pensó  tal vez estaba en lo que algunos llaman cielo, aunque creía que, de ser así, era algo que no merecía. De pronto todo se quedó a oscuras.


Puedes descargar la antología pinchando AQUÍ
        

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